Enseñar inglés con las nuevas tecnologías que internet ofrece – quién cree que es solamente una cuestión de “clickear”y dejar fluir?

 Mientras navegaba por mis marcadores -como es mi costumbre- descubrí este artículo en Castellano sobre lo que permanentemente escribo y comparto con colegas en nings, foros y espacios de participación online dentro de las redes relacionadas con la enseñanza de Inglés :

Poner a los estudiantes a realizar ejercicios de forma aleatoria o navegar por páginas de supuesto interés sin una actividad estructurada tiene escaso resultado y el entusiasmo inicial se puede convertir en sensación de pérdida de tiempo por la poca eficacia conseguida. La motivación generada por la novedad del medio no durará mucho tiempo si no se perciben los beneficios y resultados de las tareas, que tienen que estar orientadas a los objetivos planteados en el currículo. Al sumergirnos en la inmensidad de recursos que nos ofrece Internet, nos encontramos ante un inmenso territorio nuevo que sólo parcialmente ha sido explotado didácticamente y escasamente integrado en los procesos de aprendizaje de los estudiantes.

Una vez que se dispone de la tecnología, aprendemos a usarla y tenemos acceso a la enorme diversidad de recursos, el asunto que surge es cómo seleccionar esos recursos y estructurar su uso para integrarlos al currículo. Los propios criterios de selección, uso y diseño de actividades tienen estrecha relación con lo que se entienda por integración curricular de las TIC.

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Ejemplos de lo que NO es integración curricular:

– Poner ordenadores en la clase sin capacitar a los profesores en el uso y la integración curricular de las TIC.

– Llevar a los alumnos al laboratorio sin un propósito curricular claro.

– La sustitución de 30 minutos de lectura por 30 minutos de trabajo con el ordenador en temas de lectura.

– Proporcionar software de aplicación o programas específicos sin propósito curricular alguno o sin ensamblar con un área temática del currículum.  

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Su integración, sin embargo, es mucho más compleja que introducir un nuevo libro de texto o un simple material audiovisual, pues implica el desarrollo de competencias digitales (que no hay que confundir con conocimientos informáticos)  tanto en el profesorado como en el alumnado. La plena integración, o normalización de uso, se producirá cuando la tecnología sea tan habitual y asequible como cualquier otra herramienta que sea parte integral del funcionamiento de la clase. Ello requiere un proceso de implementación que debería acabar afectando a la propia ecología o entorno de aprendizaje si realmente se asume esa integración 

Claro, y aquí se refleja muy claramente todo lo que generalmente noto cuando propongo una actividad en clase: Chicos que usan la Compu sin problemas siempre y cuando todo sea cuestión de clickear y esperar ver qué sucede. Pero cuando se trata de escribir sobre un sencillo procesador de texto o trabajar de la manera más simple con imágenes, y ni qué hablar de integrarlas al documento escrito, esos mismos chicos, tan internautas en las PCs de sus casas (el 95% sabe de qué se trata el messenger y los fotologs)  caen en callejones sin salida y no tienen la menor idea de cómo encarar una propuesta sencilla. Lo peor es que algunos tienen clases de computación desde los grados inferiores en sus colegios privados…. En fin…sigo extractando párrafos cuyos conceptos comparto.

Y llego a lo siguiente ( y no puedo evitar espantarme, a pesar de que nada de ello ya me sorprende….):

el uso de la innovación tecnológica suele encontrar seria resistencia en entornos educativos institucionales, que tienen ya establecidas sus propias prácticas y cultura de trabajo. El riesgo está en que la integración se reduzca a realizar algunas actividades con ordenadores, como alternativa lúdica o premio si se hace bien el trabajo convencional, de tal modo que algo cambie para que todo siga igual.

Y parece que en el área de inglés las perspectivas son alentadoras:

El profesorado de idiomas suele estar acostumbrado a integrar tecnología en el currículo. Los materiales de audio y vídeo son utilizados habitualmente en clase como parte integral de los cursos y su uso claramente secuenciado y planificado. La necesidad de exponer al estudiante a materiales auténticos y nuevas voces o acentos ha creado una tradición recursiva a medios tecnológicos (¿o acaso no es el radio-casete una tecnología?). La utilización del amplio abanico de nuevas posibilidades que ofrecen las TIC, especialmente Internet, para el aprendizaje de idiomas puede que no sea tan sencilla y requiere formación específiica, pero la importancia de su integración en el currículo no puede ser ignorada. Es además clave su integración en el área de idiomas porque capacita para el aprendizaje integrado de contenidos de otras áreas, permite la realización de proyectos de telecolaboración con estudiantes de otras culturas y, en definitiva, abre las puertas a la participación en la sociedad de conocimiento global.

Y hay mucho más por leer en el artículo completo (directamente de la fuente) y muy bien puedo conectar lo anterior con un interesantísimo artículo  presentado por Karina Crespo en los espacios de debate del portal Educ.ar titulado “El presente que no vemos?” – IM- PER-DI-BLE (para padres y docentes)

 

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